Durante años nos hicieron creer que si no tenías agujetas era porque no habías entrenado bien. La ciencia demuestra que la realidad es muy diferente.
Si entrenas desde hace tiempo, seguro que alguna vez has escuchado frases como:
- «Si mañana no tienes agujetas, es que no has entrenado bien.»
- «Cuanto más dolor tengas, más músculo vas a ganar.»
- «Las agujetas son el ácido láctico acumulado.»
Son afirmaciones muy extendidas… pero ninguna es correcta.
Las agujetas forman parte del entrenamiento, especialmente cuando empezamos una nueva rutina o aumentamos la intensidad. Sin embargo, no son un indicador fiable de que hayas realizado un buen entrenamiento ni de que vayas a ganar más masa muscular.
Hoy sabemos mucho más sobre ellas gracias a la investigación científica.
Y probablemente descubrirás que muchas de las cosas que siempre te han contado no son ciertas.
¿Qué son realmente las agujetas?
Las agujetas reciben el nombre científico de DOMS (Delayed Onset Muscle Soreness), que significa dolor muscular de aparición tardía.
Suelen aparecer entre 12 y 24 horas después del entrenamiento, alcanzando su máxima intensidad entre las 24 y 72 horas, para desaparecer progresivamente.
Se caracterizan por:
- Dolor muscular.
- Rigidez.
- Sensibilidad al tacto.
- Disminución temporal de la fuerza.
- Menor movilidad.
Son una respuesta completamente normal del organismo.
¿Por qué aparecen?
Durante mucho tiempo se creyó que las agujetas eran consecuencia del ácido láctico.
Hoy sabemos que esto es falso.
El ácido láctico desaparece prácticamente por completo del músculo pocas horas después del ejercicio.
Las agujetas aparecen principalmente por la combinación de varios factores:
- pequeñas lesiones microscópicas en algunas fibras musculares,
- inflamación local controlada,
- respuesta del sistema inmunitario,
- adaptación del tejido muscular al nuevo estímulo.
Especialmente cuando realizamos:
- ejercicios nuevos,
- mayor volumen de entrenamiento,
- movimientos con gran componente excéntrico (la fase de bajada del ejercicio).
El gran mito: «Si no hay agujetas, no hay progreso»
Probablemente sea el mayor mito del entrenamiento de fuerza.
La realidad es exactamente la contraria.
Un deportista bien entrenado puede realizar sesiones excelentes sin apenas tener agujetas.
¿Por qué?
Porque el cuerpo se adapta.
Cuanto más entrenamos, más eficiente se vuelve el organismo y menor suele ser el daño muscular producido por un mismo estímulo.
Eso no significa que el entrenamiento haya sido peor.
Significa que el cuerpo está mejor preparado.
¿Más agujetas significan más hipertrofia?
No.
Y este es uno de los errores más frecuentes.
Las agujetas indican que el músculo ha recibido un estímulo al que todavía no estaba completamente adaptado.
Pero no miden el crecimiento muscular.
La hipertrofia depende principalmente de:
- sobrecarga progresiva,
- volumen de entrenamiento adecuado,
- suficiente proteína,
- descanso,
- recuperación,
- constancia.
Puedes tener muchas agujetas y ganar poco músculo.
Y también puedes ganar mucha masa muscular entrenando de forma inteligente sin apenas dolor.
Entonces… ¿hay que buscar las agujetas?
La respuesta es:
No.
Entrenar con el objetivo de terminar completamente destrozado suele ser un error.
El objetivo del entrenamiento no es generar dolor.
Es generar adaptación.
Cuando una persona busca agujetas constantemente suele acabar haciendo:
- demasiado volumen,
- demasiados ejercicios nuevos,
- exceso de fatiga,
- peor recuperación,
- menor rendimiento en los siguientes entrenamientos.
Y todo ello puede frenar el progreso.
¿Se puede entrenar con agujetas?
Depende de la intensidad.
Si las agujetas son leves o moderadas, normalmente sí.
Incluso una sesión suave puede favorecer la circulación y hacer que desaparezcan antes.
Sin embargo, si el dolor limita claramente el movimiento o reduce mucho la fuerza, probablemente sea mejor entrenar otro grupo muscular o realizar una sesión de recuperación activa.
Escuchar al cuerpo sigue siendo una de las mejores estrategias.
Cómo reducir las agujetas
No existe una solución mágica.
Pero sí hay estrategias que pueden ayudar.
✔️ Progresar de forma gradual.
✔️ Dormir suficientes horas.
✔️ Consumir suficiente proteína.
✔️ Mantener una buena hidratación.
✔️ Realizar un calentamiento adecuado.
✔️ Mantener actividad física ligera los días posteriores.
✔️ Evitar aumentos bruscos del volumen de entrenamiento.
Lo que realmente funciona es permitir que el cuerpo se adapte poco a poco.
Los errores más frecuentes
❌ Cambiar la rutina cada semana.
❌ Entrenar siempre al máximo.
❌ Pensar que el dolor es sinónimo de eficacia.
❌ Copiar entrenamientos muy avanzados.
❌ No respetar el descanso.
❌ Volver a entrenar el mismo músculo cuando todavía existe un dolor intenso.
Lo que dice la ciencia
La evidencia científica actual muestra que:
✔️ Las agujetas no están producidas por el ácido láctico.
✔️ No existe una relación directa entre agujetas e hipertrofia.
✔️ La sobrecarga progresiva sigue siendo el factor más importante para ganar masa muscular.
✔️ El organismo desarrolla una adaptación conocida como «Repeated Bout Effect», que reduce las agujetas cuando repetimos un mismo entrenamiento.
✔️ Una buena planificación produce mejores resultados que buscar continuamente el dolor muscular.
¿Qué es el «Repeated Bout Effect»?
Es uno de los fenómenos más interesantes del entrenamiento.
Cuando realizamos por primera vez un ejercicio nuevo, las agujetas suelen ser intensas.
Pero si repetimos ese mismo entrenamiento días después, el músculo ya está parcialmente adaptado y el daño muscular disminuye considerablemente.
Eso explica por qué un deportista experimentado apenas tiene agujetas con una rutina que antes le dejaba varios días dolorido.
No ha dejado de progresar.
Simplemente su cuerpo se ha vuelto más eficiente.
Conclusión
Las agujetas forman parte del entrenamiento.
Pero no deben convertirse en el objetivo.
No necesitas terminar cada sesión completamente dolorido para mejorar.
Necesitas entrenar de forma inteligente.
Con progresión.
Con buena alimentación.
Con descanso.
Y con paciencia.
Porque el músculo no crece gracias al dolor.
Crece gracias a la adaptación.
La reflexión de SG Trainers
El objetivo de un buen entrenamiento no es salir destrozado.
Es salir siendo un poco mejor que ayer.
Porque entrenar no consiste en demostrar cuánto puedes sufrir.
Consiste en darle a tu cuerpo el estímulo adecuado para que se adapte, se fortalezca y siga progresando.
En SG Trainers no entrenamos para buscar agujetas.
Entrenamos para construir salud, fuerza y resultados que duren toda la vida.
Referencias científicas
- Cheung K, Hume P, Maxwell L. Delayed Onset Muscle Soreness: Treatment Strategies and Performance Factors. Sports Medicine.
- Proske U, Morgan DL. Muscle Damage from Eccentric Exercise: Mechanism, Mechanical Signs, Adaptation and Clinical Applications.
- Hyldahl RD, Hubal MJ. Lengthening Our Perspective: Morphological, Cellular and Molecular Responses to Eccentric Exercise.
- Schoenfeld BJ. The Mechanisms of Muscle Hypertrophy and Their Application to Resistance Training.
- American College of Sports Medicine (ACSM). Progression Models in Resistance Training for Healthy Adults.

